LUNES DE RESACA... FUTBOLÍSTICA: CAMPEONES
Tras varias semanas persiguiéndolo, el Madrid se proclamó campeón de la manera más complicada, aunque también la más bonita. Haciendo uso de todos los valores del madridismo, los que ensalzan al club y los que le han dado la gloria. La garra, el coraje, la fuerza, los bemoles en definitiva, que combinados con el buen juego llenan la Cibeles con frecuencia.Quizá la posibilidad de celebrar el título en el hotel deparó este final agónico y en consecuencia
fantástico. Fue como revivir el título de la temporada pasada pero sin sufrimiento. Porque si no era ayer, iba a ser contra el Barcelona, o contra el Zaragoza, o contra el Levante, pero iba a ser. Después de una Liga tranquila, los blancos recurrieron a la épica para que este título de Liga, el 31, lo tuviera todo. Nadie les podrá achacar que los demás equipos la perdieron, o que ganó el menos malo. Con el partido de ayer sellaron esta última duda. La han ganado, y se vio, quizá, en el último campo que hubieran elegido los blancos para obtener la victoria. Por el ambiente, por las necesidades del rival, por el público, y por la semana previa que hacía pensar más en una batalla que en un camino de vino y rosas.El triunfo de ayer demuestra que los blancos han ganado enfrentamientos ante todos los rivales y aceptando todo tipo de pelea. Ha sido un eficaz francotirador cuando lo ha necesitado, pero no ha
rehuido el cuerpo a cuerpo cuando el contrario lo proponía. Y tras la lucha, lo que ya todos habíamos soñado, el champagne, la algarabía y abrazar a la Diosa.El partido del Madrid se puede resumir con una palabra: heroico. Heroicidad con la que los blancos repasaron su historia. Se ganó con uno menos, con la sangre y el sudor enalteciendo la camiseta, con una remontada histórica que se buscó con el corazón en una mano y con el escudo en la otra, con sufrimiento y tesón. Tras el empate de Robben, la remontada no nos resultó extraña sino familiar. El año pasado nos acostumbramos a vivirlas y cuando Higuaín recibió el balón, los madridistas ya estaban celebrándolo. Era la inercia, era la historia. A partir de ahí la locura.
Pasajes al infierno. Por la parte baja de la tabla las cosas se complican. Mientras que el
Murcia recibió ayer su billete para el infierno, la última plaza quema más que nunca. Osasuna se encuentra de repente en el hoyo, el Getafe, pese a marear al submarino amarillo, acabó ahogado ante él, y el Valencia, ay el Valencia... Tras la victoria contra Osasuna, que no fue todo lo real que parecía, fue atropellado por el Barcelona. Se dejó atropellar mejor dicho. Los ches se dejaron llevar hace muchas jornadas, la única duda es saber si la inercia, la misma que hizo que Higuaín metiera ese gol, les enviará a segunda o les dará una nueva oportunidad.
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Real The Best
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