VUELTA DE TUERCA A LA HISTORIA
Mi primer recuerdo de Italia es de cuando yo tenía 8 años. Se jugaba el mundial en el país transalpino y veraneaba por aquel entonces en un pueblecito cercano al Escorial: Los Arroyos.
Entre juegos con mis primos, baños en la piscina y patadas al balón, se coló en un pequeño televisor del salon de casa el Mundial de Italia, con esa mascota tan peculiar. Todavía no era consciente de la importancia de aquella multitud de partidos pero, pese a todo, más que de la selección italiana guardo vagos recuerdos de la Argentina de Maradona.
Fue cuatro años más tarde, tenía doce, cuando ya era plenamente consciente de lo que era un mundial, de quien era España y quien Italia, cuando me llevé el primer palo de verdad. En esta ocasión fue en un pueblo de la Alcarria: Cabanillas del Campo. Partido igualado, Luis Enrique, sangre, codazo, Tassoti, Julio Salinas y cuando recuerdo a Baggio y sus trenzas se acabó el sueño.
Con sólo 12 años la realidad se me plantó de frente. Porque esa es la realidad. Luego nuestros cruces no se sucedían pero ya en los enfrentamientos de clubes les sufríamos, y en competic
iones de naciones ellos avanzaban mientras que nosotros les veíamos desde casa.
Cuando les ves competir, cuando les ves jugar, cuando ves a los tifossi animar, entiendes todo. Yo tuve que ir a Roma a presenciar un partido para entender que allí el futbol es otra cosa, no es un deporte, no es un entretenimiento y ni si quiera una pasión. El futbol es su vida. Y mientras que los tifossi se dejan el alma en la grada, los jugadores azzuros lo hacen en el campo, y muy bien.
La Eurocopa comienza ahora. Los partidos de antes no valen, esa impresión daba viendo a selecciones como Italia o Alemania en la fase previa, que parecían saber que una vez en cuartos jugarían como saben. Son ganadores, saben competir, y sobre todo ganar. Y a Italia le toca el domingo contra España.
Pese a todo, porque muy positivo no estoy siendo, en algún momento llegará el día en que cambie la historia, en que se de una vuelta de tuerca. Llegará un día en el que ellos nos vean en la final desde la televisión. No sé cuando, sólo que pasará. ¿Y por qué no éste? Ahora podemos. Me imagino a Villa metiendo el primero y volviendo loca a toda España, al gran Sergio Ramos callando la boca a todos los que le criticaron, al niño Torres corriendo como sabe por las praderas austriacas ante una Italia volcada en nuestra portería, a Casillas parando y mirando de reojo a Buffón, y a Xabi, Fabregas e Iniesta mareando a los italianos mientras españa se convierte en una gran bandera rojigualda.
Cierro los ojos y mientras alzo la copa veo dentro de 30 años a un chaval en un pueblecito de Milan contando que cuando tenía 12 años, la selección española acabó con un primer sueño europeo.
Entre juegos con mis primos, baños en la piscina y patadas al balón, se coló en un pequeño televisor del salon de casa el Mundial de Italia, con esa mascota tan peculiar. Todavía no era consciente de la importancia de aquella multitud de partidos pero, pese a todo, más que de la selección italiana guardo vagos recuerdos de la Argentina de Maradona.Fue cuatro años más tarde, tenía doce, cuando ya era plenamente consciente de lo que era un mundial, de quien era España y quien Italia, cuando me llevé el primer palo de verdad. En esta ocasión fue en un pueblo de la Alcarria: Cabanillas del Campo. Partido igualado, Luis Enrique, sangre, codazo, Tassoti, Julio Salinas y cuando recuerdo a Baggio y sus trenzas se acabó el sueño.
Con sólo 12 años la realidad se me plantó de frente. Porque esa es la realidad. Luego nuestros cruces no se sucedían pero ya en los enfrentamientos de clubes les sufríamos, y en competic
iones de naciones ellos avanzaban mientras que nosotros les veíamos desde casa.Cuando les ves competir, cuando les ves jugar, cuando ves a los tifossi animar, entiendes todo. Yo tuve que ir a Roma a presenciar un partido para entender que allí el futbol es otra cosa, no es un deporte, no es un entretenimiento y ni si quiera una pasión. El futbol es su vida. Y mientras que los tifossi se dejan el alma en la grada, los jugadores azzuros lo hacen en el campo, y muy bien.
La Eurocopa comienza ahora. Los partidos de antes no valen, esa impresión daba viendo a selecciones como Italia o Alemania en la fase previa, que parecían saber que una vez en cuartos jugarían como saben. Son ganadores, saben competir, y sobre todo ganar. Y a Italia le toca el domingo contra España.
Pese a todo, porque muy positivo no estoy siendo, en algún momento llegará el día en que cambie la historia, en que se de una vuelta de tuerca. Llegará un día en el que ellos nos vean en la final desde la televisión. No sé cuando, sólo que pasará. ¿Y por qué no éste? Ahora podemos. Me imagino a Villa metiendo el primero y volviendo loca a toda España, al gran Sergio Ramos callando la boca a todos los que le criticaron, al niño Torres corriendo como sabe por las praderas austriacas ante una Italia volcada en nuestra portería, a Casillas parando y mirando de reojo a Buffón, y a Xabi, Fabregas e Iniesta mareando a los italianos mientras españa se convierte en una gran bandera rojigualda.Cierro los ojos y mientras alzo la copa veo dentro de 30 años a un chaval en un pueblecito de Milan contando que cuando tenía 12 años, la selección española acabó con un primer sueño europeo.

2 Comments:
Este año sí!!! Eliminamos a Italia fijo!!!! 3-1!!!
2 del niño torres y uno de sergio ramos!!
a ver si nos vemos bollito!!
Luis!
q bonito ese final los italianos contando la hazaña española dentro de 30 años....
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