LA HISTORIA DE SIEMPRE
Solía ocurrirnos en 6º de EGB. Nos gustaba esa chica, más alta, más guapa, tan inaccesible para nosotros que ni se nos pasaba por la cabeza intentarlo. Ya podías tocarte mucho el pelo, que en las revistas leías que servía para llamar la atención, o ser el mejor jugando al fútbol en el recreo, o simplemente pasar corriendo cerca de ella para ver si te miraba... Nada. No había manera. Nunca había reparado en ti.
Hasta que un día mientras celebras un cumpleaños en el burger, haciendo el ridículo con una corona en la cabeza ves que ella también está en la hamburguesería con sus amigas. Ahí no puedes evitar mirarla disimuladamente durante todo el cumpleaños. Incluso en una de tus miradas furtivas ves que te mira.... La mayor alegría del mundo es pequeña al lado de la que tu sientes, y no reparas a pensar en que sin duda te mira por el ridículo aspecto que te da esa corona de cartón en la cabeza.
Y al poco descubres que es amiga de la hermana mayor de un amigo tuyo. Parentesco lejanísimo si no fuera por que la mirada del burger te dio algo de ilusión. Así que ese parentesco ahora te resulta tan cercano que lo ves posible. Y cuando consigues ir a casa de tu amigo para ver si se alinean los planetas y resulta que la hermana ha invitado a su amiga, esa en la que piensas todo el día y cada día ves mas cercana y posible, resulta que está allí. Y te saluda, como cuando alguien mayor saluda al hermano pequeño de su amigo, con simpatía, jocosidad, y con el cariño que tu hermano mayor te daría. Pero para ti es el principio de algo. Sólo piensas en ese saludo. Que se convierte en algo más que un saludo cuando dos días después te la cruzas por la calle y te saluda con la misma amabilidad que en aquella casa. Madre mía que cerca lo ves, ya la conoces, os saludáis, y sólo te queda acercarte más a ella.
Para ti es el momento decisivo, vas al burger porque crees que es el sitio más fácil para coincidir y la ves. Empieza el partido más decisivo, y empieza con miedo, ya que la ves entrar con un chico. Pero te sobrepones, consigues que te vea, y te saluda. Perfecto, aunque está complicado empiezo ganado (1-0, gol de Villa de penalty). Y mientras ausente te tomas un refresco con tus amigos ves que el acompañante le da la mano. Vaya palo. (1-1 Gol de Rivery). Pero bueno, puede ser un amigo especial, de esos que cogen la mano sin que tengas que darle importancia, pero también sin entenderlo, así que no pierdes la esperanza. Y ya cuando se van a ir el chico la da un beso (1-2, gol de Vieira). Sí, un beso de los que no son de amigos, de esos que tu por tu corta edad aun no has probado, y de los que te hacen perder la ilusión y las ganas de continuar. Se acabo el partido, ella tiene novio y tu prometes no ilusionarte más por pequeños detalles, cosa que por supuesto nunca cumplirás.Pues así es la vida, y el fútbol. Eso nos ha pasado. Pequeños detalles nos dieron una gran ilusión, y una gran selección, nos la quitó, se la quedó para ella. Otra chica la encontrábamos al día siguiente en el recreo, igual de alta y de guapa que la anterior. Otra ocasión para ilusionarse con la selección igual en dos años. Y seguro que nos volveremos a ilusionar con pequeños detalles. Esperemos acabe bien.